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Deliciosos y tradicionales tamales rojos mexicanos rellenos de jugosa carne de cerdo deshebrada en una rica salsa de chiles guajillo, ancho y morita. La masa queda perfectamente esponjada gracias al batido tradicional a mano y la manteca de cerdo.
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Remojar las hojas de maíz en agua caliente, y por separado cocer la carne de cerdo y preparar la salsa roja licuando los chiles hervidos con cebolla y ajo para luego freírla. → Acremar la manteca de cerdo hasta que esponje y mezclarla a mano con la harina de tamal hidratada en caldo, polvo para hornear, sal y más caldo hasta lograr una masa tersa que flote en agua. → Untar la masa sobre las hojas de maíz secas, rellenar con la carne de cerdo deshebrada y la salsa roja, y doblar los tamales para cerrarlos. → Cocinar los tamales al vapor de forma vertical en una vaporera tapada durante 1 hora y 15 minutos hasta que la masa se desprenda fácilmente de la hoja.
Remojar las hojas de maíz en agua caliente, y por separado cocer la carne de cerdo y preparar la salsa roja licuando los chiles hervidos con cebolla y ajo para luego freírla. → Acremar la manteca de cerdo hasta que esponje y mezclarla a mano con la harina de tamal hidratada en caldo, polvo para hornear, sal y más caldo hasta lograr una masa tersa que flote en agua. → Untar la masa sobre las hojas de maíz secas, rellenar con la carne de cerdo deshebrada y la salsa roja, y doblar los tamales para cerrarlos. → Cocinar los tamales al vapor de forma vertical en una vaporera tapada durante 1 hora y 15 minutos hasta que la masa se desprenda fácilmente de la hoja.
Deliciosos y tradicionales tamales rojos mexicanos rellenos de jugosa carne de cerdo deshebrada en una rica salsa de chiles guajillo, ancho y morita. La masa queda perfectamente esponjada gracias al batido tradicional a mano y la manteca de cerdo.
Enjuagar las hojas de maíz secas bajo el chorro de agua. Luego, remojarlas en agua caliente en un recipiente grande, colocándoles un peso encima (como el tejolote de un molcajete) para mantenerlas sumergidas mientras se preparan los demás ingredientes.
Limpiar los chiles guajillo y ancho retirando las semillas y las venas. Dejar los chiles morita enteros. Poner a hervir todos los chiles en una olla con agua durante 20 minutos hasta que se ablanden por completo, luego dejar enfriar.
Colocar los chiles hervidos en la licuadora junto con los 3 dientes de ajo, el ¼ de cebolla y un poco de agua de la cocción de los chiles. Licuar muy bien hasta obtener una salsa tersa y homogénea (no se colará).
Calentar un poco de aceite en una cacerola y verter la salsa licuada. Añadir 1 ½ cucharaditas de sal, mezclar bien y dejar cocinar a fuego lento durante 25 minutos para que se sazone y espese ligeramente. Apagar el fuego y reservar.
En una olla grande, poner a cocer la carne de cerdo con los 2 litros de agua, la ½ cebolla, los 6 dientes de ajo y la cucharada de sal durante aproximadamente 2 horas hasta que esté muy suave.
Las hojas de maíz deben remojarse con un peso encima para garantizar que queden completamente flexibles y no se rompan al doblarlas.
Licuar la salsa de chiles perfectamente para evitar tener que colarla; esto le da una consistencia más rústica y con cuerpo a los tamales.
El secreto de los tamales esponjados radica en batir la manteca de cerdo hasta que parezca merengue antes de integrarla con la masa de maíz.
El truco de colocar monedas en el fondo de la vaporera sirve para monitorear el agua por medio del sonido de su tintineo; si dejan de sonar, es señal de que les falta agua.
Deje reposar los tamales unos 10 minutos con la vaporera destapada antes de servirlos para que la masa termine de asentarse y adquiera una textura más firme.
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